Vol. 1, núm. 2 - Julio 2002     Revista Internacional On-line / An International On-line Journal  

Nuevos desafíos: integración y salud mental de los jóvenes emigrantes y transeúntes (pág. 1)

New challenges: Social integration and mental health of young immigrants and passers-by
Les nouveaux défis: integration et santé mentale des jeunes immigrés et passants

23-24/Mayo/ 2002. Parlamento Europeo. Bruselas
Journées Européennes sur les Jeunes en Errance
European Seminar on Street Youth
Jornadas Europeas sobre Jóvenes Transeúntes


Iñaki Markez.
Médico psiquiatra.

Correspondencia:

Dr. Iñaki Markez
Ekimen, Investigación sobre Sustancias y Salud mental
Apdo de Correos 276, 48993- Algorta. Bizkaia (España).
Tfno.: +34.944674979
E-mail: ekimen@euskalnet.net
www.ekimen.org


Tu coche es japonés, alemán, italiano o francés; tu café es cubano, canario, brasileño o colombiano; tu gas es argelino y tus vacaciones marroquíes o latinoamericanas; tus cifras son árabes, tus letras son latinas; tu coca-cola, ron, ropa, reloj, teléfono... ¿Y tú te atreves a decir que tu vecino es extranjero?


 
 

Resumen

El desplazamiento de inmigrantes, jóvenes principalmente, hacia los países desarrollados es un fenómeno universal, de gran actualidad y de cuantía creciente en nuestra área geopolítica europea. La construcción del imaginario colectivo configura la imagen de un fenómeno que unifica la diversidad, rechaza la interculturalidad y manifiesta dificultades para la integración. Es importante obtener sencillos indicadores para el diagnóstico y la evaluación de la integración, así como algunos requerimientos para el adecuado abordaje y tratamiento de los problemas asociados a la salud mental de la población emigrante en los dispositivos de atención a la salud. Y, sobre todo para aquellos sectores de jóvenes transeúntes e inmigrantes, netamente desprotegidos, que, aunque minoritarios, representan bolsas considerables de la población que hemos tornado llamar cuarto mundo.

Palabras clave: inmigrantes jóvenes, integración, respuestas, trastornos mentales.

Abstract

The movement of immigrants, mainly youngsters, towards developed countries is nowadays a universal phenomenon of an increasing character in our European area. The construction of the social conscience designs a frame which unifies diversity, rejects an intercultural society and shows difficulties to get integration. It is important to obtain simple items to diagnose and evaluate integration, as well as some other items to reach an adequate approach and a treatment for the mental diseases associated with immigrants. Principally, it is necessary to get it for the unprotected young passers-by and immigrants, because they represent a group of population commonly known as "fourth world".

Key words: Young immigrants, integration, answers, mental diseases.


Introducción

Las migraciones son un fenómeno social de actualidad en los medios de comunicación y tan antiguo como la historia de la humanidad. Fenómeno universalizado no sólo por el aumento de personas migrantes en las últimas décadas sino también por la diversificación de los tipos migratorios y el incremento de redes migratorias.

El estado español que en las décadas de los años 50 y 60 aportó muchos miles de emigrantes a los países latinoamericanos, y junto a Portugal, Italia, Grecia y Turquía exportó mano de obra a los países desarrollados de Europa, con el consiguiente desplazamiento intraeuropeo, contribuyendo a su desarrollo económico, social y cultural. También hubo importante emigración interna desde Andalucía, Galicia, Extremadura y Castilla fundamentalmente hacia el País Vasco y Catalunya.

Hoy y desde el ingreso en la CEE, en concreto entre 1975 y 2001, se ha invertido la dirección migratoria, retornando medio millón de quienes residían en países centroeuropeos. De ser emisores de mano de obra, se ha pasado a lugar de destino migratorio produciéndose una elevada afluencia de gentes del Magreb, principalmente marroquíes, y también de países latinoamericanos, centroafricanos (subsaharianos) y europeos de los antiguos países del Este, lo cual está configurando una nueva realidad demográfica y social.

Emigrar es un hecho reconocido en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Los motivos para dejar el país de origen son muy diversos yendo desde alejarse de la miseria hasta las ansias de libertad huyendo de la represión. La injusticia del proceso de globalización que amplia las desigualdades entre el norte y el sur hundiendo toda expectativa vital en los países de origen de la emigración. Con la globalización de la economía a nivel mundial y relacionado con el aumento de nivel de vida en algunas regiones, surgen otros desplazamientos migratorios selectivos que afectan a personal cualificado que siguen el movimiento de capitales o de empresas, o también poblaciones de tercera edad que persiguen mejores condiciones climáticas y de capacidad adquisitiva (Blanco,2000) . Importantes colectivos japoneses, alemanes o nórdicos participan de esas dinámicas migratorias. Son los extranjeros que no crean problemas, como tampoco los turistas, ellos no son pobres. Ellos no son motivo de esta exposición.

Extranjeros hubo y habrá siempre. Emigrantes también, pero con las poblaciones migrantes pobres intervienen los prejuicios sociales. Emigrar forma parte del afrontamiento contra las desigualdades y el desequilibrio, necesitando establecerse en otros lugares. Y emigran quienes huyen de la pobreza y otras muchas personas cualificadas, las más formadas, lo cual significa una sangría irreparable para los países no desarrollados. Con trayectorias migratorias condicionadas por factores como la posición social de los emigrantes (el origen nacional y de clase, la cualificación, el conocimiento de idiomas locales, la situación jurídica, etc.), las redes migratorias en las que se insertan, es decir, las estructuras que conforman las relaciones con el medio (vivienda, búsqueda de empleo, pautas de autoayuda,...) y su abordaje ideológico - cultural (IOE, 1998).

Cuando parten de su tierra está presente la sensación de haber sido arrancados de un entorno lleno de vivencias y sensaciones, echando menos su lugar de origen aunque se trate de un país carente de seguridad sanitaria, ni social, ni política. Con gran preocupación porque no volverá a ser del país que abandona ni del país al que emigra, será un emigrante el resto de su vida. Con gran desprotección, incertidumbre y numerosos tropiezos en el camino, teniendo que recurrir incluso a las tiránicas organizaciones dedicadas a traficar con personas, de las que necesitan para cruzar fronteras y soñar con un futuro mejor.

Se convierten en ciudadanos (viven en ciudades) con relación de vecindad pero sin derechos sociales ni sindicales (derecho a sindicación, manifestación, huelga, etc.), con escasas prestaciones de justicia para quienes residen y trabajan en estas tierras, eso sí, de modo irregular en su documentación oficial a pesar del reconocimiento en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en la Carta Europea de los Derechos Humanos (Beyuki, 2001). Aquella noción de ciudadanía asociada a la idea de igualdad formal ante la ley, junto al derecho a la diferencia, se torna en la realidad en desigualdad ciudadana.

Las cifras

Si la frontera fuese más permeable, si resultara más fácil el acceso legal...., el flujo migratorio sería mayor, pero tanto en las entradas como en las salidas. Los emigrantes siempre fueron donde había trabajo para ellos, y no fueron donde no lo había. Es Europa, con sus miedos y prejuicios la que está construyendo una situación anormal, un muro que ni deja entrar ni deja salir (M. Pajares, 1999). Los estados fortalecen medidas y barreras infranqueables para los inmigrantes que desean regularizar su situación, logrando grandes bolsas de personas indocumentadas. Según la Organización Internacional para las Migraciones más de 500.000 inmigrantes entran en la Unión Europea cada año. El número de inmigrantes que llegaron en el año 2000 a los países de la Unión Europea, y fueron inscritos oficialmente, fue de 816.000 personas, procedentes en su mayoría del Magreb, Turquía, India, Africa subsahariana y la región balcánica. (Ver gráfico 1).

Gráfico 1. Origen de la emigración hacia la Unión Europea.

Dicha cifra está alejada de los 1,4 millones de personas que necesita anualmente la Unión para mantener su nivel productivo. También los Estados de la Unión europea emitieron órdenes de expulsión contra 367.552 personas, y otros 87.628 abandonaron voluntariamente estos territorios.

El territorio del Estado español se sitúa en los últimos lugares de los países europeo, con casi un 2% distribuyéndose aproximadamente al 50% entre comunitarios europeos y no comunitarios, principalmente de América latina, Africa y Asia (Flores, 2001) tal y como se refleja en la tabla 1.

El Estado español presenta una media de 20,1 emigrantes por cada mil habitantes siendo un territorio, al igual que el País Vasco con bajos porcentajes de emigrantes. El Instituto Nacional de Estadística (INE) ofrece datos de la población emigrante y su procedencia, reflejando que casi el 50% proceden de Europa, comunitarios principalmente; un 20% vienen de Magreb, principalmente de Marruecos, y de países latinoamericanos el 23%. Claro que no hay que olvidar los elevados porcentajes de población inmigrante clandestina, sin la documentación "en orden". Pues bien, incluso considerando los cambios de tendencia, en el año 2001 aun había dos españoles en el extranjero (*) por cada inmigrante que acudía a la península.

(*) Con fecha 1-1-2000, los emigrantes que residían en territorio español eran 2.256.931 según cifras oficiales.

 
 
             
   
 
   

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