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3.
RESULTADOS
La
muestra estaba constituida por personas en el 95 % de los casos
incluidas entre los 14 y los 60 años, el 5 % eran personas
con edad superior a 60 años. El 67 % eran mujeres y el
23 % hombres. El 46 % eran solteros, el 30 % casados y el 24
% separados, divorciados o viudos. El 46 % estuvo ingresado
un periodo entre 10-15 días, el 38 % entre 16-30 días
y el 16 % más de 30 días. ( La media de estancia
en la Unidad son 14 días). El 69 % no habían realizado
psicoterapias previas y el resto había realizado algún
tipo de psicoterapia en sus diferentes modelos. De la población
seleccionada todos los que contestaron habían asistido
alguna vez al grupo y el 94 % asistió más del
50 % de las ocasiones. El 81 % intervinieron verbalmente en
más de la mitad de los grupos.
El tipo de intervención fue definido por los pacientes
como adecuada en el 67 % de las ocasiones (fig.1). El 61 % de
las mujeres y el 71 % de varones opinaron que les había
resultado de bastante o mucha utilidad para el manejo de los
síntomas (fig.2). El 71 % de las mujeres y el 73 % de
los varones consideraron que era una ayuda para la mejora de
las relaciones interpersonales (fig.3). El 63 % de los hombres
y el 65 % de las mujeres consideraron que les fue útil
para su integración en la Unidad. El 59 % de las mujeres
y el 67 % de los varones consideraron los grupos útiles
para mejorar la conciencia de enfermedad (fig.4). Los mismos
porcentajes se obtuvieron para la capacidad de introspección.
En general lo consideraron una intervención útil
el 75 % de las mujeres y el 67 % de los hombres.
Hay que destacar que a la hora de diferenciar las distintas
intervenciones grupales consideraron que eran poco o nada diferentes
el 71 % de los pacientes y bastante o muy diferenciados el 39
%.




Entre
las intervenciones frecuentes entre los pacientes entresacamos
algunas de ellas:
-
Reacciones a la hospitalización, miedos y ansiedades.
-
Desesperanza vs. Optimismo.
-
Establecimiento y búsqueda de objetivos.
-
Regreso al trabajo.
-
Poner el acento en la patología física negando
los problemas psicológicos.
-
Reconocimiento de la agresividad a través de mecanismos
como la ironía.
-
Actitud derrotista tirando por tierra intervenciones ajenas.
-
Actitud crítica hacia todo, médicos, medicinas,
psicólogos.
-
Valoración positiva de intervenciones inespecíficas
como los grupos de relajación.
-
Expresión de sentimientos de abandono y expresión
verbal de conflictiva familiar u hostilidad hacia la familia.
-
Nivel de tolerancia muy alto hacia cualquier tipo de expresión
verbal, en ocasiones excesivamente tolerante teniendo que
intervenir el conductor para poner límites a veces
a tanta falta de límites, a veces el paciente siente
que al estar hospitalizado y "loco" puede hacer
y decir lo que quiera.
-
La participación es menos frecuente en pacientes psicóticos
con alta patología productiva o deficitaria.
-
Resistencias para entrar en el grupo por razones de confidencialidad
(más frecuentes en aquellas personas que en su vida
exterior también tienden al aislamiento).
-
Confianza vs desconfianza.
-
La proyección como mecanismo de defensa frecuente.
Utilización de la ironía y el sentido del humor.
-
Las demandas excesivas hacia los demás.
-
Las limitaciones de los derechos de la persona (teléfono,
visitas, salidas).
-
Insight y cumplimiento.
-
Solidaridad vs. Insolidaridad.
4.
CONCLUSIONES
De
los porcentajes obtenidos en nuestra muestra podemos concluir
que aproximadamente la cuarta parte de los pacientes hospitalizados
van a verse bastante o muy beneficiados por las intervenciones
grupales en las Unidades de agudos con un alto grado de asistencia,
un nivel de intervención alto y adecuación de
las intervenciones.
Las puntuaciones en asistencia, intervención y adecuación
de la intervención fueron más altas en las terapias
de orientación cognitiva que en las de orientación
dinámica, posiblemente por implicar un mayor grado de
dificultad para la comprensión de los elementos dinámicos.
El mayor grado de mejoría se produce en las relaciones
interpersonales por encima que en el manejo de los síntomas
o conciencia de enfermedad. No se producen diferencias entre
los grupos de orientación dinámica y los de orientación
cognitiva en este sentido. Podemos considerar el beneficio como
moderado.
Tenemos
por último que señalar que dada la presencia de
temas repetitivos en unos y otros grupos, para el paciente resulta
difícil a veces diferenciar de una forma muy precisa
el modelo teórico.
Los
diferentes temas que surgen a lo largo de la estancia hospitalaria
van a ayudar a la mejoría de algunas áreas problemas
como las relaciones interpersonales y familiares. De hecho en
nuestra Unidad detectamos que el 40 % de los pacientes que tenían
ingresos múltiples (definidos por un número superior
a 5 ingresos en los últimos 2 años) presentaban
problemas en las relaciones familiares.
Consideramos que las intervenciones grupales siguen constituyendo
una herramienta útil incluso en poblaciones espaciales
como las Unidades de hospitalización para enfermos agudos
tal y como se pone de manifiesto por los propios pacientes.
5.
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