Vol. 1, núm. 2 - Julio 2002     Revista Internacional On-line / An International On-line Journal  
El grupo: espacio mental de elaboración de los procesos de integración y diferenciación de los aspectos biopsicosociales (pág. 3)

Dr. J. M. Sunyer.
Grupoanalista.
Miembro de la Fundación OMIE
Profesor de la Facultad de Psicología de la URL


 

Ahora bien estos fenómenos que se visualizan con bastante claridad en el grupo grande también se perciben en el grupo pequeño. Y así el sujeto, transferencia mediante, actualiza en el grupo las relaciones consigo mismo, con su cuerpo y su fisiología; y también la constelación relacional que ha ido condicionando su vida, y por lo tanto sus relaciones emocionales con los miembros de su grupo familiar; y al tiempo lo social se introduce en el grupo activando las mismas estructuras y preocupaciones sociales que le son propias de la misma forma que se activa la reproducción de las problemáticas institucionales del contexto en el que el grupo se realiza. De esta forma, los miembros del grupo se encuentran ante la gran posibilidad de revisar toda la complejidad de aspectos que atañen a su ser humanos: desde los afectivos a los del pensamiento. Como dice Pat de Maré Mientras que el problema de la gente en los grupos pequeños es cómo sentir espontáneamente, los problemas en el grupo grande son cómo pensar (1975: 152).

Hasta aquí, lo que hemos visto es que entre el individuo y la sociedad se establece una vinculación que indistintamente pasa del individuo a la sociedad. Ahora bien, ¿cómo aparece esta vinculación?

Volvamos a Klein. Su trabajo sigue aportando varias ideas sobre el sí mismo, la proyección, la introyección y nos indica algo que me parece también muy sugerente; hablando de estos mecanismos, dice:

Sin embargo, la introyección y la proyección, aunque arraigadas en la infancia, no son procesos exclusivamente infantiles. Forman parte de las fantasías del niño, que, según mi criterio, también actúan desde el comienzo y ayudan a moldear su expresión del mundo circundante; y, por introyección, ese cuadro modificado del mundo externo influye sobre lo que ocurre en su mente. Así se constituye un mundo interno que es, en parte, un reflejo del externo. Es decir, el doble proceso de introyección y proyección contribuyen a la interacción de los factores externos e internos, la cual continúa a través de todas las etapas de la vida. Del mismo modo, la introyección y la proyección persisten durante toda la vida y se modifican en el curso de la maduración, pero nunca pierden su importancia en la relación del individuo con el mundo circundante. (1988: 254)

Es decir, introduce la idea de una interrelación permanente entre el sujeto y el mundo externo a partir de los mecanismos de introyección y proyección. Estos procesos se dan en el seno del grupo de psicoterapia; pero con una pequeña variación respecto el resto de grupos. En los de psicoterapia son la expresión de las características individuales que nos permiten la comprensión de la personalidad de cada miembro en la medida que coloca en el grupo sus aspectos personales. Pero también porque el grupo en sí, representa y es a la vez representación del complejo mundo de objetos parciales y totales a partir de los que cada sujeto constituimos nuestro mundo interno. Estos objetos parciales y totales son aquellos que guardan relación con los biológicos, fisiológicos, psíquicos y sociales del ser humano. Es decir, incluyen toda la gama de aspectos constitutivos del hombre desde los más íntimos y personales a los más sociales, culturales, religiosos y políticos de su existencia.

Si consideramos que el proceso terapéutico grupal surge de la revisión de las relaciones que el yo establece con todos y cada uno de los objetos que conforman su mundo interno, es decir, de la reevaluación y reconsideración de los afectos, de los significados y de las fantasías que giran en torno a estos objetos internalizados; y también de las relaciones que el yo establece con estos aspectos de su mundo interno expresadas en las relaciones que el individuo establece con cada una de las partes del grupo en el que se encuentra, entonces podremos pensar en la psicoterapia de grupo como el espacio mental en el que se da este proceso.

O lo que es lo mismo, el miembro del grupo se ve abocado a verse ante una serie de personas que acaban siendo una reproducción parcial de su mundo interno. Ante ellas tiene que buscar formas de relación diferentes lo que le supone revisar sus relaciones familiares y sus relaciones sociales así como sus relaciones consigo mismo. Todo ello, se aprende y se practica en el propio grupo, siendo así un espacio de experimentación y reaprendizaje ; y al tiempo, de revisión de formas ancladas en su biografía y que le han ido impidiendo una adaptación más adecuada al entorno familiar y social.

Pero sabemos que esto no es fácil. Que en el grupo se activan mecanismos complejos que paralizan el ritmo grupal, enlentecen los procesos de pensamiento, se activan y se expresan emociones que corresponderán no sólo a los aspectos internos que se reviven sino a otros que tienen que ver con el aquí y ahora del grupo. En muchos momentos, la dificultad de comprensión es suficientemente elevada como para poder activar los mecanismos pensantes que permitirían una mayor comprensión y la activación de los recursos yoicos. El sujeto con frecuencia señala que no puede entender tal o cual situación, es decir, que no encuentra la forma de incorporarla a su mundo interno.

Dado que la ansiedad, derivada de la dificultad de comprensión y de la aparición de emociones, es elevada, el sujeto pierde, incluso, los mecanismos yoicos necesarios para una adaptación más ajustada a la realidad. Y los que el grupo le puede ofrecer son, en ocasiones, difícilmente asumibles por el sujeto que ha perdido, en estos momentos, el control sobre sí mismo. El mecanismo de proyección está muy activado dado que el sujeto no puede más que "expulsar de sí" aquella situación que percibe como intolerable; intolerable porque no sólo expulsa de sí lo que no puede tolerar, sino que además, se identifica con lo expulsado. Se ha activado el proceso de identificación proyectiva.

En estas ocasiones el sujeto ha perdido una de sus capacidades innatas y que le permitirían sobrevivir a la experiencia afectiva de la misma forma como en otras ocasiones quizás pudo hacerlo: la capacidad de diferenciación. El yo no puede discriminar en estos momentos la cantidad de aspectos que percibe, no puede comparar, diferenciar y delimitar los componentes expulsados, por lo que no puede diferenciar ni diferenciarse de los mismos. El mundo así, es un caos; el grupo también. ¿Cómo se llega a este punto?

La Dra. Torras de Beà, me aportó las siguientes ideas que aparecen en uno de sus trabajos:

Se han descrito dos funciones principales de la identificación proyectiva: la comunicativa y la defensiva. La diferenciación es, desde el nacimiento, el elemento esencial de la identificación proyectiva comunicativa, en donde se mantiene el contacto con los objetos "proyectados"La disociación (o splitting) es el mecanismo fundamental de la identificación proyectiva defensiva, en la que las partes están divididas y aisladas

La diferenciación es una capacidad que el bebé normal ejerce desde el nacimiento, si bien de una manera rudimentaria, aunque recurra a la disociación cuando la diferenciación fracasa debido a la ansiedad demasiado intensa. La disociación puede ser el principal mecanismo utilizado desde el nacimiento cuando el bebé está demasiado ansioso por razones internas o externas traumáticas. (1989:1)

Siguiéndolas, parece que con la activación del mecanismo disociativo
el yo pierde la capacidad de establecer una relación con el otro que le resulte estructurante. Es decir, ha perdido la posibilidad de articular los diversos objetos parciales o totales, y ordenarlos de forma que aquellos que le posibilitan una articulación creadora se mantengan a salvo de aquellos que parecen encarnar la posibilidad confusionante y destructiva. Sabemos que la pérdida de dicha capacidad se debe a la vivencia amenazante de los aspectos destructivos que activan vivencias de caos y desestructuración habidos a lo largo de su vida y que se actualizan en el grupo.


 
 
           
   
 
   

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