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Aquí
podemos acudir al concepto de "Grupo Madre" que aparece
por primera vez en un texto de Scheidlinger, S. (1974) . No
es lugar para realizar una descripción del trabajo que,
a su vez, recoge otros anteriores en los que aparece el grupo
como símbolo paternal (Money-Kyrle, 1950; Schindler,
1951; Slavson ,1964; Grotjahn ,1972; Ruiz 1972; y, finalmente
Gibbard y Hartman, 1973), trabajos todos ellos mencionados en
este de Scheidlinger. Siguiendo este concepto, cada miembro
del grupo establecería con el grupo como globalidad,
una relación que guarda importantes paralelismos con
la relación materna. Es decir, el grupo como contenedor
de ansiedades, como refugio y como prodigador de cuidados y
lugar de elaboración de lo que a uno le preocupa.
Esta
visión está acorde con la visión de Bion
en tanto que el grupo es visto como un todo que establece con
el conductor y con los miembros una relación en la que
trata de satisfacer demandas primitivas y ansiedades que tienen
sus raíces en la prehistoria del sujeto. Según
este autor, la forma de superar estas ansiedades sería
la búsqueda de una organización grupal en torno
a lo que denomina supuestos básicos y que, a nivel social
vendrían representados por instituciones como la familiar,
la eclesial y la del ejército. Ello aparece en sus trabajos
de 1948, 1951 y 1952 . Esta idea parece similar a la de supuesto
básico de Meltzer (Sánchez de Vega, 2001)
Y
nos lo recuerda Sandner quien señala que: Bion intenta
recordar en forma muy regresiva la temprana relación
hijo- madre, y describir y explicar en función de esta
relación la constelación y procesos del grupo
(1979: 11) . Es decir, nos remarcan la vinculación del
individuo con el grupo y su similitud a la relación con
la madre. Pero es precisamente en este trabajo el que nos permite
introducir también la aportación de Schindler
(1980) con su planteamiento familiar y que nos facilita seguir
el eslabón entre el bebé- la madre - el grupo
familiar y el grupo social. En el primer trabajo que aparece
en esta recopilación de Sandner, entresaco el siguiente
párrafo de Schindler:
Cada familia es un grupo y cada grupo está formado según
el modelo familiar. Los grupos terapéuticos repiten inevitablemente
la muestra de las relaciones familiares. En este grupo los miembros
del grupo son los hermanos, el director del grupo en tanto en
cuanto sea un hombre es el padre, y el grupo como totalidad
parece jugar el rol de la madre.
Y añade
En mi opinión, al menos en nuestra cultura la Sociedad
asume el rol de madre. Ella presenta una imago de madre, por
lo cual reemplaza la imagen de la verdadera madre. La cooperación,
que es una conducta que juega un gran papel en nuestra sociedad
se basa en el patrón que tengamos de su primera aparición
-es decir en la cooperación entre la madre y el bebé-
Se puede decir que el individuo vive a través de la madre-sociedad
(1980: 23)
Con
lo dicho hasta ahora, hemos podido establecer la línea
que enlazaría el individuo con la sociedad. Ahí,
sin embargo, aparece un pequeño quiebro en la formulación
teórica. Hasta ahora son aportaciones de tipo lineal,
en donde cada entidad u organización superior enlaza
con la precedente y posterior. Sin embargo, con la aportación
de Foulkes, se rompería esta relación más
lineal para hacerla más compleja y más acorde,
curiosamente, al pensamiento postmodernista. Tres son las aportaciones
que me parecen fundamentales: la primera la visión del
hombre como punto nodal de una red de interacciones conscientes
e inconscientes. La segunda, la idea de matriz grupal ; y posteriormente,
vinculando estas dos aportaciones, la idea de mente.
La
conceptualización del hombre como punto nodal de una
hipotética red de comunicaciones conscientes e inconscientes,
nos aleja, automáticamente de la visión lineal,
estableciendo una lectura en la que la combinación figura
fondo siempre está presente. Por otro lado, la Matriz
básica, es decir, aquella estructura que los miembros
de un grupo aportamos y que proviene de la articulación
primaria de los aspectos biológicos, los procesos fisiológicos
y los aspectos conductuales, relacionales y afectivos adquiridos
a través de nuestras experiencias con el grupo familiar
primario, mantiene la teorización Kleiniana de los objetos
internos, aunque dándole una estructura y un potencial
estructurante; y la Matriz dinámica, es decir, la que
se desarrolla en el grupo partiendo de las Matrices básicas
y gracias a las interacciones de sus miembros, ofrece una visión
del grupo como algo que conforma y es conformado por sus miembros.
Es decir, la matriz es el conjunto de aspectos bio - fisio -
psico - sociales del grupo y sus miembros que interactúan
dinámicamente condicionando la vida de sus componentes.
Pero
la aportación de Foulkes conlleva también otro
elemento relevante: un cambio en la concepción de la
mente del individuo. Éste, considerado como punto nodal
de una red de comunicaciones, ya no es sólo el poseedor
y el fabricador de pensamientos e imágenes sino que éstas
también proceden del exterior y que penetran en él
como penetran los rayos X. La mente, pues, no sería algo
fabricado en el interior de nuestra cabeza cuanto un fenómeno
transpersonal. De esta forma, nuestros pensamientos no son sino
pasajeras expresiones de la comunicación consciente e
inconsciente en una red mental universal que se personifican
en cuanto los expresamos pero que siguen fluyendo a través
de las mentes de las demás personas que están
en contacto con nosotros.
Estas dos ideas, la de la mente entendida como proceso interactivo
transpersonal o como fenómeno multipersonal y la idea
de matriz dinámica, son las que precisamente nos aclaran
las vías de penetración en el grupo de los aspectos
sociales. Este aspecto nos permite contemplar el espacio grupal
no sólo como la pantalla proyectiva que desde el psicoanálisis
se indica, sino como el lugar en el que interrelacionan todos
los aspectos del ser humano, tanto individuales como colectivos.
Esto se ve más claramente al aumentar el tamaño
del grupo y hacerlo grande. Es decir, que el grupo, y en especial
y de forma más manifiesta los grupos grandes, muestra
la activación de elementos que, en su origen, son más
sociales que personales; sin que desaparezcan estos últimos,
por supuesto.
Todos estos aspectos vienen avalados no sólo por las
experiencias que tenemos en grupos grandes sino por las aportaciones
de otros investigadores. Así, por ejemplo, encontramos
quienes relatan las problemáticas de origen individual
en contextos grandes (Main, T. ; Turquet, P. ), o quienes se
ciñen a los aspectos más sociales que aparecen
en este tipo de grupos ( Pat de Maré , Hopper, E, Weyman,
A ) y otros que se encontrarían en una zona yuxtapuesta
(Anzieu, 1978) y que teorizan sobre los aspectos del inconsciente
grupal. Efectivamente, las experiencias que hemos ido acumulando
de grupo grande indican que en estos contextos existe una penetración
de dinámicas ajenas al individuo y que guardan relación
directa con la vida institucional y social. En ellos, y en la
medida en que los componentes han adquirido la confianza mínima
como para poder abordar diversos temas, aparecen los conflictos
de idioma, religión, política, emigración,
terrorismo; también elementos generacionales, partidistas
y sectarios, raciales, bélicos. Los que se derivan del
calendario, de las diversas fiestas populares. En fin, toda
la gama de elementos que configuran la vida social y que se
hacen presentes en el grupo. Si no estoy equivocado, Pat de
Maré denomina Transposición al fenómeno
por el que los aspectos sociales se introducen en la vida del
grupo e impregnan su dinámica . Dicha penetración
tiene el poder de activar y condicionar las relaciones sociales
entre los sujetos siguiendo las pautas institucionales y sociales
que enmarcan el grupo de psicoterapia. Este aspecto, que desde
otra óptica Nitsum señala bajo la noción
de espejo organizativo, enmarca la otra realidad de lo grupal:
la realidad social.
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