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Resumen
El
trabajo se inicia con la consideración de los mecanismos
de proyección e introyección que desde la más
tierna infancia la criatura humana pone en marcha como medida
de adaptación al mundo en el que se encuentra y defensa
ante la percepción de peligro de estos mismos elementos
introyectados. Ahora bien, estos mecanismos se complementan
con los que el grupo activa, en concreto el de la transposición,
por la que los aspectos sociales se introducen en el grupo y,
a partir de él, son introyectados en el sujeto.
Una
vez los mecanismos han sido descritos, se introduce la idea
de diferenciación y escisión como los dos mecanismos
vinculados con lo proyectivo, el primero como elemento socializante,
el segundo como mecanismo paralizante y defensivo. Desde esta
perspectiva llegamos a la consideración de las relaciones
que el yo establece con los objetos y que, mientras que en unas
situaciones permite una diferenciación (y por lo tanto
comparación) entre objetos similares, en otras, el sujeto
queda atrapado por la relación de objeto.
Consideramos
el espacio potencial que existe entre el sujeto y el objeto
-Winnicott- que posibilita el juego, la cultura. El grupo, en
donde se ejemplifican los aspectos biopsicosociales del individuo,
se postula como la recreación del espacio potencial que
posibilita el juego y da pie a la posibilidad de diferenciar,
de donde surge la integración, el reaprendizaje y la
maduración.
Palabras clave: Proyección. Introyección.
Transposición. Diferenciación. Grupo.
Summary
The paper begins with a review of mechanisms of projection and
introjection, which appear in the human being during early childhood
as a means of adaptation to the world in which (s)he lives,
and as a defense against perception of the danger of these introjected
elements. However, these mechanisms are complemented by mechanisms
activated by the group, particularly the mechanism of transposition,
whereby social aspects are introduced in the first place in
the group, and after in the subject.
After describing the mechanisms, the idea of differentiation
and splitting as two mechanisms linked with projection is introduced,
in the first place as a socializing element, and in the second
place as a paralyzing and defensive mechanism. From this viewpoint
we make a study of relations established by the Ego with the
objects. Whereas in some situations this permits a differentiation
(and in consequence a comparison) between similar objects, in
other situations the subject is trapped by the object relation.
We consider as culture the potential space between the subject
and the object (Winnicott) that makes play possible. The group,
in which bio-psychosocial aspects of the individual are present,
is proposed as the recreation of the potential space that makes
play possible and gives rise to the possibility of differentiating
from where integration, re-learning and maturity arise.
Key
words: Projection. Introjection. Transposition. Differentiation.
Group.
Introducción
Una
de las cuestiones que aparecen sobre la mesa cuando nos interrogamos
sobre cuál es la función del grupo que contribuye
a la mejoría es el papel que tiene el juego en el arte
de la psicoterapia. A mediados de los setenta se organizaron
en el Servicio de Psiquiatría del Hospital de Basurto
(Bilbao) unos espacios lúdicos dirigidos a la población
infantil con problemas psiquiátricos. En ellos se utilizaba
el dibujo, el modelado de barro y una gran variedad de juegos
como forma de posibilitar la mejoría en la patología
que presentaban aquellos niños. Se trabaja bien en individual
como en grupo, y la experiencia fue lo suficientemente gratificante
como para trasladar al Hospital de día que posteriormente
se creó parte de esta actividad.
Otra
situación era la de los espacios formativos con Pacho
O'Donnell que se organizaron por aquel entonces también
en Bilbao. En ellos los juegos psicodramáticos aportaban
una nueva dimensión a la concepción del juego
y del jugar. Y de la psicoterapia grupal, que por aquellos momentos
empezaba a tomar forma y que posteriormente acabó en
la actual formación en Psicoterapia de Grupo (Guimón,
2001: 230-240) . En efecto, lo que aprendí ( y aprendimos
muchos de nosotros) de Pacho O'Donnell era que el espacio psicoterapéutico
grupal debía poder repensarse desde una perspectiva en
la que lo imaginativo, lo creativo y lúdico entrasen
a formar parte de la ecuación. Muchas de sus opiniones
las podemos leer en su texto de 1974. Dice en su libro "la
psicoterapia de grupo supone, para el terapeuta, la necesidad
de desestructurar mucho de lo aprendido y la reestructuración
de un aparato conceptual que ni siquiera está suficiente
o adecuadamente definido" (1974: 15) .
Han
pasado 27 años. Quizás sea momento de reivindicar
la creatividad y el placer de saborear las experiencias grupales
con fines terapéuticos. Sin embargo ¿cómo
establecer el itinerario desde lo individual a lo social? Y
¿cómo una vez establecido, podemos entender lo
que sucede en el terreno de las relaciones grupales? Con este
deseo, voy a tratar de establecer un itinerario, breve, sin
profundizar en los diversos vericuetos que aparecen por doquier
y que pueden desviar nuestra atención.
Para
empezar traigo el principio de la Introducción que Freud
hace a su trabajo de 1921 "Psicología de las masas
y análisis del yo". Lo hago porque es un texto,
todo el artículo, que me gusta mucho. Comienza diciendo:
La
oposición entre psicología individual y psicología
social o colectiva, que a primera vista puede parecernos muy
profunda, pierde gran parte de su significación en cuanto
la sometemos a un detenido examen. La psicología individual
se concreta, ciertamente, al hombre aislado e investiga los
caminos por los que el mismo intenta alcanzar la satisfacción
de sus instintos, pero sólo muy pocas veces y bajo determinadas
condiciones excepcionales le es dado prescindir de las relaciones
del individuo con sus semejantes. En la vida anímica
individual aparece integrado siempre, efectivamente, "el
otro", como modelo, objeto, auxiliar o adversario, y de
este modo, la psicología individual es al mismo tiempo
y desde un principio psicología social, en su sentido
amplio, pero plenamente justificado. (1974:2563)
Desde
la frase de Freud parece que podemos pensar en que no existe
una línea divisoria entre una psicología y la
otra; aunque en ocasiones es difícil decirlo ya que permanentemente
estamos sometidos a una presión continua que parece empeñada
en demostrar la existencia de tal línea. La realidad
indica que cuando uno se encuentra en el contexto de un grupo
pequeño esta diferencia se borra, ya que los procesos
individuales se encuentran tan involucrados en los grupales
que resulta difícil el delimitar hasta dónde lo
que uno cuenta es algo que se circunscribe sólo a sus
procesos mentales en tanto individuo y hasta dónde deriva
de la dinámica establecida entre los miembros del grupo.
Pero lo mismo sucede en contextos grandes. Ahí, la articulación
individuo, grupo pequeño y grupo grande queda tan articulada
e imbricada, que resulta difícil saber dónde ubicar
esta línea separadora que algunos ven con tanta claridad.
Como ejemplo, la archisabida discusión entre qué
es lo que se puede traer o no en el grupo grande.
Siguiendo
con el tema me topé con un trabajo muy interesante y
que no había tenido ocasión de leer, a pesar de
tenerlo en mi biblioteca desde hace tiempo. Se trata de un trabajo
de M. Klein de 1959. Me causó gran sorpresa porque en
él aparece una alusión a lo grupal. Dice así:
Para examinar la conducta humana en su contexto social desde
el punto de vista psicoanalítico, es necesario investigar
la forma en que el individuo evoluciona desde la infancia hasta
la madurez. El grupo -sea grande o pequeño- consiste
en individuos mutuamente relacionados; por consiguiente, la
comprensión de la personalidad es básica para
la comprensión de la vida social (1988: 251)
La verdad es que me quedé sorprendido ya que no conocía
esta cita. Según entiendo, la comprensión de la
personalidad es básica para la comprensión de
la vida social. Entiendo lo que dice, pero me parece que también
lo podríamos enunciar a la inversa: la comprensión
de la vida social es básica para la de la personalidad.
Es decir, que la personalidad que "afecta" a la vida
de los miembros en la comunidad también viene afectada
por ésta misma. En este sentido lo genético y
lo social ocuparían dos polos opuestos de un continuo
en el que el grupo ocupa un puesto intermedio entre lo individual
y lo social. Por un lado, recibe los elementos transferidos
desde el sujeto y por otro, los elementos transferidos por lo
social y que Pat de Maré denomina, creo, transposición.
Pero no corramos. Volvamos a M. Klein.
Este
trabajo me parece muy sugerente. Alude a la aparición
de las ansiedades persecutorias en el bebé así
como de la estrecha relación que mantiene con la madre,
fuente de la variedad de sentimientos tanto de amor como de
frustración y molestia. "En las primeras etapas
- dice - el amor y la comprensión se expresan a través
del manejo del niño por la madre y llevan a una cierta
unicidad inconsciente, basada en el hecho de que el inconsciente
de la madre y el del niño están en estrecha interrelación"
(1988: 252). O sea, que desde esta óptica se nos recuerda
que entre la madre y el bebé y viceversa se establece
una relación de suficiente entidad como para imaginarla
como un todo. Esa entidad madre-hijo me hace pensar que es esta
unidad psíquica la que posibilita el que el ser humano
se incardine con el mundo social y viceversa. Es decir, aparece
el puente que establece la vinculación del bebé
con el entorno social inmediato, la familia. Seguramente, en
la medida que esta madre y la familia mantengan también
una unidad con el entorno social se le facilita la incardinación
con la sociedad.
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