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La
imagen de los psiquiatras está cambiando profundamente.
Forzados a dirigir equipos terapéuticos, a manejar programas
de asistencia y de investigación y a administrar presupuestos,
dedican una parte cada vez más importante de su tiempo
a tareas de gestión y tienen que adquirir sin lugar a
dudas alguna competencia administrativa. Aunque actualmente
no es necesaria una verdadera formación para que los
psiquiatras sean gestores, se recomiendan encarecidamente algunos
programas especializados. Los programas de formación
de post-graduados deberían ofrecer a los residentes la
oportunidad de desarrollar estas habilidades.
Los profesionales de la gestión tienen la responsabilidad
de intentar equilibrar los recursos disponibles por el bien
del paciente y por el bien de la sociedad Las directrices de
contención de costes actualmente presentes en todos los
sistemas asistenciales constituyen cada día un reto a
esta obligación.
Los profesionales de la salud mental tenemos la obligación
moral de aportar a los pacientes una asistencia de calidad.
Sin embargo debemos enfrentarnos en nuestra práctica
a problemas éticos que conciernen a nuestra lealtad hacia
intereses en competencia, a saber: los pacientes, los hospitales,
las compañías de seguros, las organizaciones de
psiquiatría gestionada y los empresarios. El trabajo
de ser un agente doble, es decir, trabajar en calidad de representante
de una Institución con fines económicos y llevar
a la vez toda la responsabilidad de la asistencia al paciente,
ha sido ampliamente discutido . La tarea es cada vez más
difícil teniendo en cuenta los recursos limitados y las
estrategias de racionamiento. En efecto, los clínicos
tendremos, por desgracia, que adoptar un estilo de práctica
tendiente a recomendar intentar primero, más que la intervención
plausible, la menos costosa. Debemos, sin embargo, mantener
una atención crítica hacia las necesidades de
los pacientes tomando las mejores decisiones para el mayor beneficio
a largo plazo.
Una psiquiatría gestionada "deontológica"
nos exige una práctica basada que busca asignar recursos
importantes aunque limitados para obtener un máximo de
utilidad, y no sólo un encauzamiento de los costes. Para
ello, muchos profesionales de la salud mental deberían
acceder a puestos administrativos tras obtener una formación
adicional en gestión. Aunque actualmente no se exige
una verdadera formación para que los profesionales de
la salud mental adquieran responsabilidades de gestión,
se recomienda encarecidamente que realicen algunos programas
especializados. Los programas de formación de post-graduados
deberían poder dar a los residentes la oportunidad de
poder desarrollar estas habilidades.
En el presente número de ASMR un artículo de Sota
y cols. da cuenta de la primera experiencia realizada en España
de una formación universitaria postgraduada en gestión
de las intervenciones psiquiátricas. En el apartado de
convocatorias del portal: www.psiquiatria.com,
se anuncia el segundo curso de ese programa que tendrá
lugar en el 2003. Además el presente número contiene
diversos artículos relacionados con la psiquiatría
relacional y la psicoterapia grupal. Finalmente, en la sección
de críticas de libros se ofrece la recensión de
un manual de reciente aparición que desarrolla con amplitud
estos temas, de importancia capital para el futuro de la salud
mental.
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